Y la fiesta terminó, terminó, terminó ...

Ya han acabado las fiestas de Navidad, snif, snif, snif...

Si me tengo que quedar con algo es con la alegría de mi hija durante estas fiestas. En casa estamos agotados de no tener horarios, de nervios, de tener más paciencia que de costumbre para hacer cualquier cosa, pero ha valido la pena por ver a la peque tan feliz.

Hemos ido al zoológico de Barcelona, al Aquarium, el Saló de la Infància y Pau sense treva, se ha pintado la cara de Kitty y de princesa y ha comido quilos de chocolate y para ella lo mejor ha sido estar días y días con “els cosinets” (los primitos).


La verdad es que con dos años y medio te das cuenta que toda ella es inocencia, que disfruta con las pequeñas cosas… ¡Hay que lástima que la niñez pase tan rápida!
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