Avis


Qué sería el verano sin compartirlo con los abuelos.

Recuerdo con ilusión los veranos compartidos con mi abuelo. Salíamos a pasear por la montaña por la mañana, nadábamos en el río y jugábamos por la tarde en la plaza del pueblo.

El pueblo está en plena Sierra de Gredos, es una pequeña aldea, preciosa que guarda muy buenos recuerdos de mi infancia.

Ahora le toca a mi hija y pronto al peque también. Los veranos se dividen entre vacaciones en familia, sólo los peques y nosotros, y vacaciones con los abuelos. Ellos consienten a los niños, van a dormir tarde, hacen fiestas de pijama y explican historias para no dormir.

Cuando los niños crezcan, espero que tengan tan buenos recuerdos como yo de su niñez junto a sus abuelos. Viéndolos juntos, sé que será así.

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